En Remuneraciones, a veces se «duerme con el enemigo»

La remuneración de la Gente, sin dudas, es el tema más sensible y conflictivo de la relación laboral. Muchos programas de capacitación y participación, así como procesos de cambio cultural, fracasan cuando el nivel de las remuneraciones o los métodos y prácticas que se utilizan para administrarlas son por, por lo menos, criticables.

En estos tiempos, sin embargo, administrar las remuneraciones del personal se ha tornado bastante más difícil. En particular las referidas a los colaboradores que no se encuentran comprendidos en ninguna convención colectiva de trabajo y que en general ocupan posiciones de nivel medio y superior en la organización de la Empresa.

Cuando se compara los aumentos generales recibidos por este grupo de personas contra los recibidos por los empleados comprendidos en convenio, es fácil notar que, desde hace ya un tiempo, vienen perdiendo fuerte y que el ya famoso “solapamiento” tiene muy pocas chances de ser revertido fácilmente.

Mirando hoy, transitando una crisis global y sin indicadores certeros, uno podría concluir que la situación es muy posible que se mantenga. Todo lo cual presagia un sostenimiento, como mínimo, del mal humor y motivación con tendencia decreciente en los niveles medios.

Pero más allá de los factores externos a la empresa; hay ciertos aspectos que son característicos en muchas organizaciones cordobesas y que nos hacen pensar que a veces “se duerme con el enemigo en casa”.

Estos aspectos a los que hacemos referencia están ligados con la NO aplicación de herramientas de gestión de las remuneraciones que tienen que ver con el análisis y tratamiento metódico de la información; en lugar de manejar y decidir sobre, un tema tan caliente como este, en forma subjetiva y reactiva generando un impacto negativo sobre el interés y compromiso de los niveles de la organización que tienen la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.

Algunos de estas prácticas criticables son:

  • Los aumentos para los fuera de convenio se deciden después de conocidos los aumentos para el personal dentro de convenio.
  • Los aumentos se otorgan en igual cuantía a todos (como sucede con los comprendidos en Convenio) y de esta manera el empleado de rendimiento mediocre recibe lo mismo que el campeón; y por lo tanto implícitamente se lo “invita”, a este último,  a convertirse involuntariamente en un mediocre.
  • No hay acciones para eliminar el solapamiento con las remuneraciones de aquellos que tienen desempeños excelentes. Simplemente se ensaya la explicación “esto sucede en el 80% de las Empresas” que no satisface ni al más optimista.
  • Las políticas y procedimientos para administrar las compensaciones y los beneficios son consideradas lujos administrativos que solamente se pueden dar las grandes empresas.
  • Todo lo relacionado a las remuneraciones es manejado entre secretos y susurros, más apreciaciones subjetivas; generando bronca, sospechas y malos entendidos.

En fin; si a las incertidumbres externas acerca de si la inflación mantiene su nivel o se modifica;  y si la crisis nos afectará mucho, poquito o nada; al agregarle los efectos de las practicas mencionadas anteriormente se nos presenta un combo que va más allá de la gestión de las compensaciones y que nos lleva a pensar que a veces, en remuneraciones, “se duerme con el enemigo en casa”.

Las consecuencias no son difíciles de imaginar: gente que no quiere ser promocionada a Nivel Medio. Gente de los niveles medios y superiores mirando con interés las posibilidades de formar nuevos sindicatos. Mientras tanto, la confianza y el compromiso se van perdiendo, impactando finalmente en la competitividad de la empresa.

Enrique Pedemonte

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