ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA DOBLE INDEMNIZACIÓN Y EL IMPACTO SOBRE EL MERCADO DEL TRABAJO – Por : Enrique Pedemonte

Que el nivel de desempleo en la Argentina es elevado, nadie lo niega. De la misma manera que todos estamos esperando medidas que reactiven en mercado laboral.

En ese sentido la esperanza generalizada era que aparecieran ideas nuevas, frescas, que impulsaran la creación de nuevos puestos de trabajo formales en el sector privado.

Sin embargo, la medida que reapareció fue la implementación de la doble indemnización cuando se produce un despido sin causa, como una condición para evitar la caída del empleo formal (ya que el empleo informal, que alcanza niveles en el orden del 30%, en caso de despido no cobra ni la indemnización simple).

La pregunta que muchos nos hicimos, fue: ¿en esta oportunidad la doble indemnización resultará como un “paralizante” de las decisiones de desvincular personal; o sucederá lo que ya conocemos de su edición anterior que estuvo vigente nada menos que 5 años entre el 2002 y el 2007?

El fin de semana, estuve paseando por algunos centros comerciales, como lo hago habitualmente, y me llamó la atención de ver muchos negocios con el cartel de “cierre definitivo”, cuando hasta la semana pasada estaban abiertos.Posiblemente con pocas ventas, pero abiertos.

Es más, me detuve en un conocido e importante local de comidas a tomar un café. Cuando lo pedí, la señorita que me atendió, me dijo “no tenemos café porque esta noche cerramos y no abrimos más. El dueño no puede pagar el alquiler y los impuestos”.

Me quedé sin tomar café y con la gran duda si a esos chicos que trabajaban en ese local de marca reconocida, les pagarían la doble indemnización. La sensación que tuve, y que tengo, es que muy posiblemente se produjera un “volver al pasado” y se reditara lo acontecido en la versión anteriorde la “doble”, cuando el grado de cumplimiento fue muy bajo; principalmente por parte de las pequeñas empresas.

En aquel entonces, los despidos continuaron.

Es que la indemnización por despido es una consecuencia que responde a una o varias causas. Por lo tanto, lo que hay que hacer es trabajar en encontrar ideas nuevas, diferentes, que eliminen las causas. Cuando no hay causas; no hay consecuencias.

En la medida en que se agraven las consecuencias, pagar más por un despido sin causa, no “suena” como una “invitación” a mantener en empleo formal. Así como tampoco “suena” como una invitación para que se produzcan nuevas inversiones que generen empleo en cantidad y calidad. Más bien “suena a más de lo mismo” con el agravante de que no funcionó.

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