LA CUARENTENA Y LA MOTIVACIÓN DE LOS EMPLEADOS

Todos aquellos que llevan ya un tiempo importante trabajando, en relación de dependencia, seguramente ya han vivido varias de las crisis económicas que hemos tenido en nuestro país. Crisis que, en su gran mayoría, impactan negativamente en el sostenimiento del empleo. La afectación suele presentarse en forma de suspensiones primero y, en el más crítico de los casos, en despidos y cierre de la fuente laboral después.

Cuando se daban las suspensiones, los empleados partían a sus casas con la esperanza de que en algún momento llegara el telegrama o el llamado telefónico salvador que notificara que había que retomar tareas. Qué sensación de alivio cuando esta situación se hacía realidad..

Sin embargo, ese momento de alivio no alcanzaba a compensar todos los pensamientos negativos que iban pasando por la cabeza de los “suspendidos” en la misma medida que el tiempo corría y el llamado salvador no aparecía.

Cabe aclarar que la situación descripta más arriba, se daba como una consecuencia de las frecuentes crisis económicas, o de falta de ventas, que cíclicamente aparecen en nuestro país o en un determinado sector de la producción. 

Pero hoy; la cosa es diferente. A la circunstancia de “parate obligatorio” por la situación económica; se agregó esta pandemia, tan peligrosa como inesperada. Se genera así; un “combo” que aflige y mete mucho miedo. Entonces ahora, la preocupación de los empleados crece y se multiplica en interrogantes que muchas veces no tienen ninguna respuesta contundente y por lo tanto la sensación de inseguridad se torna cada vez más presente y angustiante: “hasta cuando estaremos con esto?”; “que estará pasando en la empresa?”; “tendré mi empleo cuando la cuarentena se levante?”; “cómo se organizará el trabajo para no correr riesgos de contagio?”, “qué medidas sanitarias tendré que tomar?”. No debemos olvidar que estamos viviendo “bombardeado” por noticias en la TV y por mensajes en las redes, que potencian el temor y la inseguridad.

Pensamos que, con algunos más y algunos menos, esta es la postal que viven muchos empleados en relación de dependencia, encerrados en su casa y “cuidando ese mango que te hace morfar” y pensando en el regreso a la fábrica o a la oficina.

Ante este escenario, las empresas deberían estar generando alternativas para paliar esta situación, cortar ese diálogo interno con el que cada empleado se “da manija” en forma negativa, y entrar en acción para sostener, en el mejor nivel posible, la motivación de sus empleados.

Con la seguridad, que nos da nuestra experiencia, afirmamos que la comunicación permanente con los empleados es una acción que debe estar siempre presente en cualquier plan que se prepare para mantener la motivación. En estos tiempos tecnológicos se cuenta con muchos medios para hacer llegar mensajes a los empleados. En esta tarea, el equipo de Recursos Humanos juega un rol preponderante para proponer el medio de comunicación, el contenido del mensaje y la frecuencia de contacto.

La objeción que siempre asoma ante propuestas, como la que estamos haciendo, es “y que vamos a comunicar si lo único que tenemos para decir son pálidas”. Nuestra respuesta es: que aún la comunicación de las peores pálidas, son mejores que el silencio. Hay que estudiar y encontrar el modo de informar. Es preferible saber lo que realmente está pasando a no saber.

Comunicar alimenta el compromiso y el sentido de pertenencia. Un mensaje del presidente de la compañía o del gerente general, es muy potente, en términos de impacto emocional; en la mayoría de los empleados que lo reciben. 

Las circunstancias difíciles, como las que están pasando empresas, empresarios y empleados en su casa; pueden resultar un adhesivo importante para producir cambios de actitud, en los modos de relación y en la consolidación de equipos; que sirven para sobrellevar de la mejor manera posible la tormenta, como prioridad, y para encarar otros desafíos, después.

Por eso, nuestra invitación para Ud., amigo lector, es: salga a defender la motivación de sus empleados. Comunique, Comunique y Comunique. Recuerde que compartir información, por más dura que esta sea, es el punto de inflexión entre la comunicación y la indiferencia.

Enrique Pedemonte

Abril de 2020

#UnEquipoCercaTuyo #CrecéConPedemonte

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