LEVANTANDO LA COSECHA: Vivenciando los resultados de lo sembrado en el último tiempo

Por Maria Julia Pinha

Intempestivo, complejo, incierto, así fue el escenario que se presentó con esta pandemia.

Esto- posiblemente- permitió a muchas organizaciones tomar conciencia de los resultados de las estrategias sembradas en el último tiempo en términos de gestión de personas. La necesidad de rápida adaptación, alineación de equipos y estrategias, equilibrio vida laboral y personal, gestión de emociones, conversaciones cargadas de miedos, necesidad de horas y horarios diferentes, dejó entrever la brecha entre lo que se declara y lo que se hace.

Hoy nos encontramos con líderes planteando que su equipo no responde, que no tienen compromiso, que tienen miedo “exacerbado”, que no escuchan, que no hablan, que no responden, que sufoco está en otro lado y no en la organización.

Cuando escucho estas inquietudes lo primero que invito a hacer al líder es repensar cómo antes de la pandemia – en un escenario “normal”- él trabajaba con su equipo la gestión de emociones,  la escucha, la indagación, la motivación, el feedback, el sentido de pertenencia, la legitimación del otro, le pregunto qué es lo que piensa su equipo y lo que pensaba porque la etiqueta que se tenga de los otros condiciona la emocionalidad con la que ese vínculo se construirá y las acciones en consecuencia.

Tomemos como ejemplo el caso de la Cruz Roja. Cuando un equipo llega a una catástrofe, no cuestionanal líder, están organizados, cada uno respeta su rol y legitiman a los demás, respetan las órdenes porque entienden y confían. Ahora, esto no se gesta en ese momento, la construcción del equipo, la confianza, la transparencia, el respeto, la imparcialidad, el apoyo y compañerismo, la tolerancia, el orgullo, pertenenciay la legitimación del liderazgo, se construyen mucho antes de la crisis, para que cuando el caos llegue, la sinergia, el complemento y la fuerza del equipo se vea reflejada en conductas recíprocas a la inversión.

Sin embargo, podemos preguntarnos… ¿qué hacer si lo que estamos cosechando hoy no coincide con lo que necesitamos para navegar este mar en tormenta?

Aquí plantearemos algunas inquietudes de líderes y un posible camino de acción (por si usted está transitando un camino similar)…

  • “Somos muchos, las personas tienen miedo, pero no puedo llegar a hablar uno por uno. Es imposible en términos de tiempo”. Aquí se puede utilizar una herramienta llamada influencia en cadena. Esto significa abrir conversaciones con aquellas personas que tengan un liderazgo informal, pedirles que releven cuáles son los motivos puntuales de los miedos (¿miedo a qué tienen?, ¿cuál fue la fuente del miedo?) para así, darles información precisa y concreta que puedan transmitir a sus compañeros y eliminar el estímulo en formato 1 a 1. En resumen, trabajar la red.
  • “Pido y no hacen!No escuchan!”. Un primer paso aquí revisar como se está haciendo el pedido, es decir,¿el contexto en el que lo estamos haciendo, la emocionalidad presente en ambos lados, la vía, el tono, es el correcto?, ¿estamos estableciendo las condiciones de satisfacción de ese pedido demodo minucioso? recordemos que la emocionalidad condiciona la escucha, y aunque parezca sentido común determinado criterio del pedido, es posible qué bajo estas circunstancias sea necesario ser minucioso en cada una esas condiciones.
  • “Las personas no están comprometidas ya no sé cómo hacer que se sumen ayudar a la empresa a salir a flote”. En este punto es importante abrir conversaciones, escuchar qué es lo que nos está diciendo la persona atrás de lo que nos está diciendo, registrar sus emociones, necesidades, inquietudes, para así entender qué lo que se esconde detrás de su conducta “cínica”. Puede haber enojo con el líder, con la organización, frustración, desborde e innumerables posibilidades más. Pero, si tenemos en claro cuál es la causa y la emoción que hacen actuar esta persona ese modo, sumado a un líder genuino, transparente y que ponga las cartas sobre la mesa a través de conversaciones respetuosas,tolerantes y empáticas, probablemente resultará en un cambio de ese vínculo.

Entonces, la pandemia y el cambio en la modalidad de trabajo, puso en jaque muchas competencias y valores de organizaciones y líderes; pero eso no significa que hoy no se pueda modificarla manera de mirar, de entender, de valorar a cada una de las personas que conforman nuestra organización y salir a flote más fortalecidos.

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